De pronto, sintió en su cuerpo una necesidad extraña que solo podría relacionar con un un pensamiento, uno que le venia rondando su mente desde hace tiempo. Necesitaba sexo... Todo su ser lo pedía.
Harto de seguir tolerando esa necesidad, tomo su abrigo y salio en busca de un cuerpo con el cual saciar sus ansias.
Muchos de sus amigos le había comentado que cerca del lugar donde compraba sus drogas se encontraba un lugar con buenas chicas, lo cual lo hizo caminar hasta aquel lugar, bastante lejos de su departamento, pero no importaba todo lo que caminara esa fría noche, al final sabia que todo valdría la pena.
Después de haber preguntado a un hombre sucio tirado sobre cajas de cartón y arropado con periódico, se vio en el lugar donde se supone se encontraban las "buenas" chicas.
—¿Estas son buenas chicas?— Se dijo a si mismo, en un tono bajo para no lastimar el sentimientos de alguna mujerzuela, aunque el realidad no creía que alguna de ellas pudiera tenerlos, el las miraba solo como un objeto.
Anduvo un rato por el lugar, observando a las chicas. En su camino varias de ellas se le insinuaron pero el les decía un "no" con un tono lleno de repulsión.
Se decidió a tomar un trago antes de seguir buscando a alguien que creyera pudiera satisfacerlo. Llego a la barra y pidió un trago de Vat 69, que en realidad no podía pagarlo, pero sí pagaría por pasar una buena noche,¿Por que no pagar por un trago de whisky? Se lo merecía.
Después de jugar un rato con el vaso sobre la barra, dio la vuelta para retomar la vista a aquel "bello" panorama y sintiéndose algo desilucionado, tomo de un solo trago lo que le restaba de whisky y decidió salir de allí, al fin de cuentas sentía un tanto de asco al ver a todas aquellas mujeres hacer ese trabajo.
Camino hacia la puerta, cabizbajo ya que no logro conseguir lo que había ido a buscar y en su descuido no noto que alguien mas abría la puerta desde fuera, y le golpearon la frente.
Sintió que una ira le recorría todo el cuerpo hasta llegar a sus mejillas y sentirse algo acalorado.
— ¡Fíjate, hijo de pu...— No termino la frase, al darse cuenta de que a quien se la decía era la hermosa pelirroja que había visto pasar hace tiempo por la calle frente a su apartamento...
miércoles, 24 de febrero de 2010
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